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Harina de coco a partir de coco rallado: por qué no rinde igual

Sí puedes hacer harina de coco en casa con coco rallado. Te contamos cómo, por qué no se comporta igual que la comprada y cómo ajustar tus recetas.

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Sí se puede hacer harina de coco a partir de coco rallado: se licúa con agua caliente, se cuela, se seca la pulpa y se muele.

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El coco rallado seco tiene cerca de 64 g de grasa por 100 g; la harina de coco, cerca de 15 g. Esa diferencia es lo que cambia en tus recetas.

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La casera suele quedar con más grasa y más gruesa: absorbe menos líquido, así que funciona mejor en apanados y galletas que en panes.

Pan tajado y tostadas junto a la bolsa de harina de coco Danslefood sobre mármol enharinado
Por Equipo DansLeFood · Curadores de productos saludables desde 2012

Sí se puede hacer harina de coco a partir de coco rallado, y el proceso cabe en una tarde. Lo que casi nadie cuenta es que el resultado no se comporta igual que la harina de coco que compras en bolsa, y que por eso una receta que funcionaba de repente queda húmeda, aceitosa o arenosa.

No es un error tuyo. Es una cuestión de cuánta grasa queda en la harina y de qué tan fina la puedes moler en tu cocina. Si entiendes eso, sabes en qué recetas usar la casera y cuándo conviene la comprada.

¿Harina de coco y coco rallado son lo mismo?

No. Los dos salen de la pulpa del coco, pero la harina de coco es pulpa desgrasada, seca y molida muy fina. El coco rallado es la pulpa seca con toda su grasa.

La diferencia se ve en los números. Según USDA FoodData Central, la base de datos de alimentos del Departamento de Agricultura de Estados Unidos:

Por 100 gCoco rallado seco, sin azúcarHarina de coco
Grasa64,5 g15,3 g
Fibra16,3 g34,2 g

Al quitarle la grasa, lo que queda es sobre todo fibra. Y la fibra es la que absorbe el líquido de la masa: por eso las recetas con harina de coco llevan tantos huevos o tanto líquido y tan poca harina.

Cómo hacer harina de coco a partir de coco rallado

  1. Licúa el coco rallado sin azúcar con agua caliente, unos minutos, hasta que el agua se vea blanca y espesa.
  2. Cuela con un lienzo o una bolsa de tela y exprime bien. Lo que pasa es leche de coco; lo que queda en el lienzo es la pulpa que vas a secar.
  3. Repite el licuado con agua nueva si quieres sacar más grasa. Cada lavado deja la pulpa más seca.
  4. Seca la pulpa extendida en una bandeja, en el horno a temperatura baja, removiendo cada tanto. Tiene que quedar seca y blanca, no dorada: si se tuesta, cambia el sabor.
  5. Muele la pulpa fría en una licuadora potente o un procesador, y pásala por un colador fino.

Un aviso antes de empezar: si mueles el coco rallado sin sacarle la grasa, no obtienes harina, obtienes una pasta. La grasa sale al moler y todo se vuelve una mantequilla de coco. El licuado con agua y el colado son los pasos que hacen la harina.

Por qué la harina casera no rinde igual que la comprada

La casera no es peor: es otra harina. Tres cosas la hacen distinta.

  • Le queda más grasa. En casa, cuánta grasa sale depende de cuántas veces laves la pulpa. Con más grasa y menos fibra, absorbe menos líquido, y una receta pensada para la harina comprada queda más húmeda o aceitosa.
  • Queda más gruesa. Una licuadora casera no muele tan fino. Eso se nota en la boca como una textura arenosa, sobre todo en panes y tortas.
  • Varía de una tanda a otra. Cada lote sale con una cantidad de grasa distinta, así que la misma receta no queda igual dos veces.

Dónde funciona la casera y dónde conviene la comprada

La casera va bien donde la textura perdona: apanados, galletas rústicas, para espesar una sopa o una crema, o mezclada con otra harina. Si la usas en una receta escrita para harina de coco comercial, agrega la harina de a poco y detente cuando la masa tenga la consistencia que pide la receta.

La comprada conviene donde la precisión importa: panes, tortas, pancakes con harina de coco o buñuelos, recetas donde una cucharada de más o de menos cambia el resultado. Una harina que sale igual en cada bolsa es la que te deja repetir una receta que te gustó.

Entonces, ¿vale la pena hacerla?

Sí, si ya compras coco rallado y quieres aprovecharlo, y más si también vas a usar la leche de coco que sale en el paso 2. Es un buen proyecto de cocina, y entenderlo te enseña por qué la harina de coco se comporta como se comporta.

Si lo que quieres es hornear con resultados que se repiten, la harina de coco Danslefood es un solo ingrediente: pulpa de coco deshidratada y desgrasada, orgánica certificada y naturalmente sin gluten. Para sacarle provecho en tu cocina, mira la guía de harina de coco.

La próxima vez que una receta con harina de coco te quede húmeda, antes de cambiar la receta, mira qué harina usaste.

Preguntas frecuentes

¿Harina de coco y coco rallado es lo mismo?

No. La harina de coco es la pulpa desgrasada y molida fina; el coco rallado conserva toda su grasa. Por eso no se reemplazan una por otra en una receta.

¿El coco rallado tiene gluten?

El coco no tiene gluten de forma natural. Si eres celíaco, revisa en el empaque que no se haya procesado junto con trigo u otros cereales con gluten.

¿Qué hago con la leche de coco que sale al colar?

Úsala ese mismo día o guárdala tapada en la nevera: sirve para arroz con coco, curries, batidos o café.

¿Cómo guardo la harina de coco casera?

En un frasco hermético, en la nevera, y úsala pronto. La grasa que le queda hace que se ponga rancia antes que una harina más desgrasada.

¿Puedo usar coco rallado con azúcar?

No es lo ideal. El azúcar se carameliza al secar la pulpa y la harina queda dulce y más oscura. Usa coco rallado sin azúcar.

Sobre el autor

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Publicado el . 5 min de lectura.

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